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Darín cree que en Argentina “no hay debate de ideas”

ricardo_darin.jpgCritica la proliferación de sit-coms en la tele argentina, donde no trabaja hace ocho años. Se prepara para volver a trabajar con Campanella.
Acaba de levantarse “con la cabeza un tanto revuelta”, como dice, por los festejos de la noche anterior en la que recibió el Premio Estrella de Mar de Oro por su actuación en la obra de teatro Art. Minutos antes, se había quedado con el galardón al mejor protagónico. “Me sorprendió muchísimo. No lo esperaba para nada. No habrán tenido a otro a quien dárselo”, bromea.

—¿Cómo evaluás la temporada teatral marplatense? Algunos números no oficiales marcan una baja en la asistencia del público.
—Generalmente, se produce una gran expectativa. Es decir, se alimentó injustamente que esta temporada iba a ser muy fuerte como la pasada, sobre todo porque la gente no iba a viajar al exterior. Sería injusto decir que la temporada está mal. A nosotros nos va bien, si tenemos en cuenta que no es un verano muy fuerte.

—Una de las causas de la baja se atribuyó a los precios altos de las localidades.
—Algo de eso hay, pero no sólo de las entradas. En febrero no vino mucha gente. Es demasiado rápido para hacer una evaluación. Hay que dejar pasar el tiempo.

Fotograma tras fotograma. En junio y julio, en Santiago de Chile y en la Cordillera, Darín filmará bajo las órdenes del director español Fernando Trueba (Belle époque), El baile de la victoria, basada en la novela de Antonio Skármeta (El cartero de Neruda). El film se centrará en el triángulo amoroso compuesto por un joven, un delincuente y una bailarina. “Haré de ladrón viejo. Lo de ladrón me queda por una cuestión de rostro. Lo de viejo, por la edad”, dice riéndose. En un principio, el rol del muchacho lo iba a cubrir el actor mexicano Diego Luna. En su lugar, estará el español Juan José Ballesta (El bola). Todavía falta saber quién interpretará a la bailarina. “Hay tres o cuatro actrices que están en carpeta, entre ellas una argentina. No se puede dar el nombre”, confiesa.

—¿Cómo te llevás con Trueba?
—Fantástico. Tiene una forma de ser muy entrañable. Es un caballero. Retrasó el rodaje de El baile… porque yo estaba con la filmación de La señal.

No a los gringos. Darín se ha convertido en una suerte de actor fetiche del director Juan José Campanella. En septiembre será parte de su nuevo film, al igual que Soledad Villamil.

—¿Cuál es la historia?
— No me gustaría contártela porque lo conozco a Juan y no le va a agradar que lo haga. Lo que se puede decir es que hay un cambio en la forma narrativa de sus películas, pero sin dejar de ser Campanella. Hay una combinación de suspenso y de humor.

—¿Al cine argentino le faltan más películas que cuenten una historia, frente a la presencia de filmes no argumentales?
—Sí, nos falta de todo. Para que haya aunque sea una mini industria debería haber terrenos para que la gente joven pueda experimentar y una política mínimamente lógica que los defienda.

—¿Pensás dirigir una nueva película, después de “La señal”?
—Ahora quiero hacer algo épico con 4.500 extras, todos disfrazados de guerreros romanos caminando por la calle (se ríe). No lo sé. Supongo que me volverá a picar la curiosidad. Necesito de un espacio mínimo de tranquilidad para que la cabeza viaje un rato.

—¿Cómo fue tener que competir con vos mismo en la preselección del film que nos iba a representar en los premios Goya y Oscar con “La señal” y “XXY”? (N. del R.: finalmente, la ópera prima de Lucía Puenzo, que Darín protagoniza, fue la elegida para participar. Ganó el galardón español a la mejor película de habla hispana).
—Fue raro, pero ya me había pasado en los premios Sur. Las dos estaban nominadas en los mismos rubros. Ahí me di cuenta de que estaba metido en un problema porque al ganar XXY, yo estaba sentado con el equipo de La señal, y me dio cosa dejar a mi grupo. Pero al mismo tiempo era injusto dejarlos solos a los otros. Así que me compré un serrucho y me abrí por la mitad.

—¿Te propusieron trabajar en Hollywood?
—Sí, me ofrecieron una participación en Hombre en llamas (N. del R.: con Denzel Washington). Me la tuve que perder. En ese momento, estaba haciendo teatro en Madrid y quería volver a Buenos Aires. En caso de aceptar no lo iba a poder hacer. Pero, lo que no me movilizó fue el rol que tenía que interpretar: un narco mexicano. Me pareció una gripe. Siempre los traficantes de drogas son latinos y los héroes, los gringos.

—¿Cómo ves al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner?
— Del Gobierno de ella no sé absolutamente nada. Lo único que puedo hacer son presunciones y no da hacerlas. Espero que el superávit y el crecimiento del 8,7% mensual lleguen en algún momento a la gente. Cuando pase, me sentiré reconfortado, sea quien sea el presidente.

—¿Te sentís identificado con alguno de los mandatarios que hemos tenido desde la apertura democrática?
—No. No se habla mucho de ideas, sólo de números y de contiendas; se contestan, se pelean y se pasan facturas. Esto es de una pobreza terrible. Cada vez nos conformamos con menos. Antes los viejos decían: “Roban, pero hacen”. Y ahora, no sé qué pretenden.

El valor de la amistad

Ricardo Darín, Germán Palacios y José Luis Mazza son los tres protagonistas de Art. La obra se centra en el encuentro de tres amigos y sus opiniones sobre el arte.

—¿“Art” cambió tu mirada sobre la amistad?
— Sería muy grande decirlo. Lo que sí es cierto, es que te obliga a permanentes reflexiones. Con esta obra, he aprendido muchísimo.

—En un momento dijiste que el teatro era el verdadero ejercicio de la actuación.
—Es como la carpintería: tenés las maderas, hacés el trabajo y estás en exposición. Al no intermediar las cuestiones técnicas es la forma más artesanal de la expresión interpretativa.

—Lo último que hiciste en TV fue un episodio de “Tiempo final”, en 2000.
—No tengo muchas propuestas, salvo alguna que otra de Adrián Suar, pero nunca podemos combinar. Más allá de eso, no me llaman mucho. Debe ser porque mucha gente cree que vivo en España, o capaz que piensan que estoy atestado de trabajo y no se me acercan.

—Pero, ¿te gustaría actuar en televisión?
— El tema no es el medio, sino hacer qué. Es decir, el problema no es la televisión sino lo que hacen con ella. Faltan programas para sentirse identificado. No creo que uno lo haga con comedias como las de ahora.

—¿Cómo las sitcom?
—No me quiero meter a opinar sobre el laburo ajeno. En TV, debería haber de todo, como un programa bien interpretado y con buenos libros. Por algo que desconozco, a nivel de producción, no le interesa a nadie.

Por Carlos Sanzol
Fuente: Diario Perfil
Más información: www.perfil.com

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1 Comentario

  1. Esta bien la interpretación.Me parece que en Argentina los partidos politicos no reconocen la labor del otro sino el poder que el pueblo les da para ser mayoria y gobernar un país con la mayoría es gobernar por números y deberían discutirse las ideas y votar las ideas.

    1. julio Junio 5 05America/Buenos_Aires 2009 a las 4:48 am


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