Por Laura Casanovas
LA NACION
En un mundo en el que la fotografÃa se expande sin cesar, en nuestro paÃs conquista colecciones de museos y de particulares, ingresa en la oferta de las galerÃas, protagoniza premios y cautiva a los propios artistas. Al mismo tiempo, hay un grupo de destacados artistas argentinos cuyos nombres están instalados en el exterior con la fuerza de la calidad de sus personales imágenes.
Una sÃntesis de todo esto se puede ver en Buenos Aires Photo, la feria más importante de América latina, cuya 5a edición concluye hoy, a las 21, en el Palais de Glace (Posadas 1725). La cantidad de público de todas las edades que se acercó ayer a la feria, en medio de la tormenta, sorprendió a los mismos organizadores. También estuvo colmada de público la conferencia que dieron Marcelo Grosman y Augusto Zanela, dentro del ciclo de conferencias.
El grupo de argentinos cuya obra se conoce en el exterior está formado por artistas de distintas generaciones y poéticas, como Marcos López, Res, Sara Facio, Alicia D´Amico, Esteban Pastorino, Alessandra Sanguinetti, Adriana Lestido y Nicola Costantino. También los especialistas señalan a Marcelo Brodsky, Graciela Sacco, Dino Bruzzone, Marcelo Grosman y al joven Santiago Porter. Y, por supuesto, las históricas Annemarie Heinrich y Grete Stern.
Valeria González, historiadora del arte y especialista en fotografÃa contemporánea, consideró que, sin embargo, “no hay una visibilidad internacional de la fotografÃa argentina comparable a la riqueza de la producción que hay hoy en el paÃs”. En un sentido similar, opinó su colega Rodrigo Alonso: “El arte argentino y la fotografÃa argentina tendrÃan que tener más visibilidad”.
El nombre que se impone con una fuerza extraordinaria en el exterior y que todos destacan por su lenguaje original y por su vasta trayectoria es el de Marcos López, quien afuera es “una estrella”, señaló Alonso.
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López contó a LA NACION que el salto al escenario internacional lo dio con su obra Asado en Mendiolaza , de 2001. Una imagen que remite a la historia del arte, al traer a la memoria la célebre U ltima Cena, de Leonardo da Vinci. Pero en la fotografÃa de López, la última cena es un asado argentino y la imagen tiene las marcas caracterÃsticas del estilo del artista: la teatralidad, cierta estética kitsch y la referencia a temas populares desde una mirada no exenta de crÃtica.
El circuito que legitima hoy a la fotografÃa está integrado tanto por festivales especÃficos sobre este lenguaje como por las bienales, los museos que la incorporan a sus colecciones y las galerÃas más prestigiosas. Entre los festivales más importantes están el de Photo España, Paris Photo y FotoFest Houston.
En la trayectoria histórica de la fotografÃa, un momento de cambio fundamental se produjo en los 80, cuando se incorporó al sistema de las artes visuales en el mundo. En la Argentina, el cambio se dio una década después. Antes de esta etapa, la fotografÃa estaba vinculada con el fotoperiodismo y la fotografÃa de ensayo. “La Argentina tiene presencia en el mundo de la fotografÃa. Y no sólo por sus fotógrafos, sino también por los libros sobre fotografÃa y las colecciones en museos”, dijo la fotógrafa Sara Facio.
En 1973, Facio fundó en Buenos Aires con su colega guatemalteca MarÃa Cristina Orive, la editorial La Azotea para difundir la obra de los fotógrafos latinoamericanos. Una editorial pionera en el continente.
Además, Facio inició la colección de fotografÃa del Museo Nacional de Bellas Artes, de la que hoy es curadora, que posee un acervo de 1000 imágenes. La institución acaba de elegir cuatro fotos en Buenos Aires Photo que se sumarán a su colección: una histórica de Sameer Makarius; una de la argentina Mónica van Asperen; otra de Esteban Pastorino, y una del inglés Martin Parr. “Es la primera vez que el museo compra fotografÃa“, señaló entusiasmada Facio, ya que hasta ahora la colección estaba formada por donaciones.
En Buenos Aires, hay tres galerÃas que se dedican exclusivamente a la fotografÃa: ArtexArte, VVV Gallery y Ernesto Catena. “Es extraño”, estimó González, si se considera que el mercado local aún es pequeño. Pero la especialista destacó, al mismo tiempo, que se trataba de un fenómeno muy interesante, “como apuesta cultural vinculada con la riqueza de la producción”.
El coleccionista Gabriel Werthein contó que la fotografÃa representa entre el 10 y el 15% de su colección. Las primeras que adquirió, a mediados de los 90, fueron dos fotografÃas de Alejandro Kuropatwa que compró en la galerÃa Ruth Benzacar. ¿La última? “Una de Nicola Costantino”, dijo.
Fuente: La Nación
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